Relatos de terror escritos por Tomás Osorio del Río que tratan desde diferentes perspectivas los miedos internos de sus personajes. En el caso de EL SABOR DE MI CUCHARA y de MORDISCO DE CABALLO, se trata en ambos un trauma infantil, siendo el redescubrimiento de este la resolución del primero, y el trauma en sí mismo la causa de los temores en el segundo caso. En LA MANO NEGRA, Mercedes, una anciana, se enfrenta a los últimos minutos de su vida desde la oscuridad más absoluta junto a las diversas sensaciones externas de las que desconoce su proveniencia. En LAS CENIZAS DE SU AMANTE, una mujer que ha sido infiel a su esposo, debe huir de la Inquisición tras ver como queman a la mujer que amaba. TRAS LAS HUELLAS DE ALQUITRÁN trata sobre la necesidad de Catherine Sweet de reencontrarse con su esposo tras su fallecimiento. Debido al parecido que su hijastro tiene con el esposo fallecido, Catherine sucumbe a las pasiones con este, mientras en él percibe cada vez más cerca a la figura de su esposo. Por último, LA SOGA ALIMENTICIA, el relato más cruel de todos, trata sobre el doctor Richard, quien tras asistir a Sofía Pasternak en su parto, comete un error por el que esta muere. El doctor, sin embargo, intenta salvar al recién nacido, pero, quizá envuelto en la locura, comienza a percibir la presencia de aquella mujer. El bebé muere, por extrañas circunstancias que ni siquiera el doctor es capaz de comprender.
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