Cómo olvidar al viejo Luis. Imposible. Esa cara mugrosa llena de pelos. Y el aliento, ah, cada vez que hablaba tenia que alejarme, parecía que cagaba por la boca. No era malo, sólo que la vida lo jodió; a los ocho años ya estaba en la calle, como yo, que me tuve que ir de la casa porque el papá de mi hermanito Pedro me pegaba, cada vez que se emborrachaba me daba duro, y que porque le molestaba mi presencia. Mi mamá se ponía brava conmigo y también me daba con una correa, no aguanté más y no vol
All rights reserved