Ella no era la típica chica dulce que hacía creer. Con solo 21 años ha dado muerte a un sin número de hombres y a unas cuantas mujeres. El odio le recorría la sangre y decía no tener corazón alguno. Tras enamorarse del hombre equivocado, ser abusada sexualmente por su hermanastro y haber asesinado a su madre, Ileana iba por el mundo llevándose a quien sea por medio.
Eliam se sentía desprotegido en el mundo, sabía que no podía ocultarse para siempre de Ileana. Por eso decidió nunca bajar la guardia y mantenerse siempre alerta. El pasado siempre regresaba. Ella, su pesadilla, siempre volvía por él.
—Eli, Eli —rió macabramente. Eliam inmediatamente despertó de su letargo.
—¿Qué haces aquí y cómo me encontraste? —Preguntó con verdadero susto.
—Tontito —rió risueña y pasó su lengua de derecha a izquierda por su labio superior y de retorno; un gesto característico de ella— nunca desapareciste. No realmente, no para mí —entrecerró sus ojos y lo miró fijamente. Para Ileana su única meta era mantener para sí a su Eliam, su dulce obsesión.
All rights reserved