El club de los feministas es la historia de Javier (55), enólogo que ha empezado una nueva vida en el pueblo, al que su mujer (40) deja de hablar hasta que Javier averigüe por qué le ha dejado de hablar, harta de explicárselo y que no lo entienda. De Ricardo, agricultor viudo y recién jubilado que gracias al
grupo descubre que no se portó bien con su mujer, y tiene que perdonarse. De Ramón, profesor de los hijos de Javier, que después de años sin hablarle tiene que cuidar de su padre dependiente que ha sido un cabrón con él. De Álvaro, mecánico que se acaba de quedar sin trabajo y tener un hijo y no sabe qué le pasa pero de momento no siente amor por él; y que por la vergüenza de ser un mantenido y un padre insensible, tiene una amante con la que no se
siente juzgado. De Curro, agricultor, más bruto que un arao, negacionista del machismo, machista de libro; que tiene que asumir que los tiempos han
cambiado y su forma de relacionarse con las mujeres y con el mundo en general tiene que cambiar. De Iñaki, psicólogo retirado y camarero, que
a pesar de su profesión hace tiempo que olvidó cómo hablar de sí mismo con nadie, y es incapaz de comprometerse con su pareja. De Manu (17), hijo de Javier, que tiene una novia y le está haciendo gasligthing sin saberlo, y que descubre que su mejor amigo es gay y ya no le apetece tanto estar con él, porque en los pueblos la cosa no avanza tan rápido. De Carlos (17), ese amigo de Manu, que se une al grupo porque piensa que algún gay tiene que haber. De
Martín (12), que llora con facilidad pero le da vergüenza hacerlo delante de la chica que le gusta. De Nico (6), que está estudiando respeto de género en el colegio y se lo toma tan a pecho, que se lía a puños con todo el que no lo hace. Cuando Lara (27), también psicóloga, extranjera, llega al pueblo, propone a
las mujeres hacer una reunión semanal. Javier, despechado por el silencio de su mujer, decide hacer él lo mismo: convencer a los hombres para juntarse
y hablar, algo que habitualmente no hacen, para ver si entre todos logran averiguar por qué su mujer le ha declarado la guerra fría.
El primer día es un desastre: el silencio es tan incómodo que acaban saltando a la cena y el fútbol. Pero poco a poco se van abriendo. Hablando de cosas
de las que jamás habían hablado con nadie, reconociendo en sí mismos defectos que nunca habían identificado como tales. Descubriendo qué es eso que llaman nuevas masculinidades.
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