Este relato me ha gustado mucho. Si os apasiona el teatro, no podéis dejar de leerlo.
Mi ballena verde
Su padre escuchaba al otro lado del teléfono, ofreciéndole la vida cómoda que siempre tuvo. Para él era su niña, su única niña. Mientras ella mordisqueaba la yema de sus dedos encallecidos, que asomaban a través de unos viejos guantes, ya perforados, dos lágrimas, redondas como lunas, se congelaban en sus mejillas, al tiempo que, entre sollozos, se desataba:
– ¿Acaso tú sabes lo que es eso?
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