Bogotá, 2017. Daniela (María Camila Porras) y Julio (Jair Romero) son pareja hace bastante tiempo pero la cosa no va bien. Julio está frustrado porque sufre un bloqueo creativo por lo que no puede acabar su novela. Daniela siente que está desperdiciando su vida, lo ama, pero no puede seguir así. La convivencia en su departamento de La Magdalena es un infierno. Deciden arrendar una habitación porque debido al bloqueo de Julio no están recibiendo ingresos. El mismo día que se separan llega a ocupar la habitación Miranda (Emilia Sánchez), una artista que llegó a Colombia al atravesar Latinoamérica. Hará las veces de mediadora entre la ex pareja… su singular forma de habitar el mundo y su modo despreocupado de ser es un verdadero aire fresco en la vida de los dos. Se irá acercando a cada uno por su lado hasta terminar involucrándose con Daniela y luego con Julio, quien al observar la situación resuelve el bloqueo creativo que lo atormentaba. Cuando los tres comienzan a tener una relación estable aparece Isabel, monja - la madre de Julio- que había estado haciendo servicio en un claustro del Tolima hacía tres años. No puede aceptar la situación de su hijo y le envía a Eusebio (Luis Felipe Ballestas), un predicador religioso con la intención de que enderece a la pareja. Él se entromete en la vida de estos tres. Como si fuera poco, tras algún tiempo el pasado de Miranda viene a buscarla, Alejandro (Juan José Moroni) el gran amor de su vida, viaja a Bogotá para pedirle matrimonio. Eusebio y Alejandro se unen con el plan de hacerlos entrar en razón. Pero Eusebio acabará descubriendo su verdadera vocación. Se enamora perdidamente de Alejandro.
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