Cuando llegue al ocaso mi existencia,
con el postrer suspiro de ésta vida,
exclamaré, con voz enardecida,
—Tan solo llevo paz en mi conciencia.
La barca abordaré sin resistencia
después de la experiencia concluida,
que la frente de nadie esté fruncida,
pues cruzo el Aqueronte con sapiencia.
Amores, alegrías y aventuras
opacaron las cosas mas adversas;
tristezas, desengaños y amarguras.
En el llanto no quiero almas inmersas,
no conlleva la muerte desventuras,
voy tan a solo vivir cosas diversas.
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