Si a un niño que cocina bien le animamos para que siga cocinando, a lo mejor algún día, pueda llegar a convertirse en un famoso cocinero con estrellas Michelin.
O tal vez no, pero no tendría tanta importancia y se podría perdonar.
Si a un niño que toca bien un instrumento le animamos para que siga tocando, a lo mejor algún día, pueda llegar a convertirse en un músico profesional que toca en una gran orquesta sinfónica.
O tal vez no, pero no tendría tanta importancia y se podría perdonar.
All rights reserved