Ese rostro imperturbable como tronco de árbol milenario; un espíritu descomunal, capaz de subyugar tigres, elefantes, grandes osos, esbirros de mundos infernales… ese ogro persuasivo que siempre sale victorioso; protector y pragmático, sabedor de que la generosidad alivia la pobreza pero aflige más aún; esos ojos áureos y negros a la vez, quemados de tanto mirar al sol cara […]
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