En esta novela se entrelazan las memorias de dos hombres: Ambrosio Salazar, un monje del siglo XIV que relata sus vivencias en la época de la peste negra y la de Orthon Bjørnson, un estudiante de periodismo de Oslo a principios de los años 90.
La vida de Orthon cambiará radicalmente cuando conoce a Álex, un joven que participa en el programa de intercambio de Erasmus y con el que entabla amistad, aunque Orthon acaba enamorándose de un modo enfermizo sin ser correspondido. Álex, por el contrario, le necesita para que le ayude a recuperarse de sus trastornos mentales que incluyen visiones de un íncubo que le incita a cometer actos malvados.
Después del curso, Alex invita a su amigo a visitar a su tío, Eduardo Alarcón, un famoso escritor de novelas de terror, excéntrico y de gustos macabros, que vive en una gran mansión, pues Álex le visita cada verano para pintarle un retrato.
Eduardo contrata a Orthon para una investigación que le ayude con su libro sobre dos sectas medievales enfrentadas entre sí: los gehenitas y los cerberinos. Ambos cultos habían mantenido una guerra secreta entre ellas equilibrando las fuerzas del averno y nuestro mundo. Los gehenitas, que debían su nombre al Gehena o infierno, intentaban provocar un caos absoluto, un desorden cósmico a través del mal para convocar a un demiurgo conocido como «el onironauta». Por el contrario, los cerberinos, que debían su nombre al can Cerbero, procuraban que nada escapara del averno, incluían en sus rituales el enterramiento en vida de una víctima a la que consideraban guardián del inframundo o «durmiente» por cinco años.
Para su investigación, Orthon acude a la biblioteca del pueblo y conoce al bibliotecario y sacerdote Virgilio Miranda que será su mentor y le confiará las memorias de Ambrosio Salazar.
Durante su estancia en la mansión, Orthon intentará ayudar a Álex a superar sus delirios que incluyen al chófer de Alarcón que identifica como al íncubo que le visita por las noches. Cuando Orthon se da cuenta de que su amor por Álex es totalmente estéril, ya que este acaba enamorándose de la secretaria de su tío, decide abandonarlo todo para volver a su país.
Una vez en Oslo, Orthon recibe varias cartas de Álex con promesas de amor y pidiéndole volver, pues su estado mental ha empeorado. Cuando Orthon regresa, comienzan a ocurrir sucesos extraños en la zona: unos turistas enloquecen y acaba matándose unos a otros, se producen apariciones extrañas, los animales tienen comportamientos anómalos... Orthon, pese a que al principio se muestra escéptico, acaba por relacionar estos eventos con la malsana influencia del lugar, considerado históricamente como un ostium inferos o puerta al infierno, tal como lo había descrito Ambrosio Salazar en sus crónicas.
Cuando consigue convencer a Álex de que se marchen, pues siente una inefable sensación de peligro, este desaparece y Orthon acaba teniendo visiones infernales. Finalmente es secuestrado/salvado por el sacerdote que en realidad es el gran maestre de los cerberinos, la secta iniciada por Ambrosio Salazar. El padre Miranda y sus acólitos asesinan a Eduardo Alarcón, un perverso maestre gehenita, e incitará a Orthon a formar parte de la secta. Este se quedará para buscar a Álex y tomará el testigo del sacerdote continuando su obra una vez que muere su mentor.
Asimismo, se añade el diario del monje al final de la novela explicando los orígenes de la secta y sus vicisitudes durante la peste negra.
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