Lara tiene 23 años, estudia en la universidad y también es influencer feminista. Tiene 55 mil seguidores en redes sociales y ganas de montar un estudio de artistas con dos amigas. Pero su país comienza a ser el centro de una tensión internacional.
Ajena a la situación política, Lara nota que cada día hay menos alumnos en su clase. Hasta que una tarde, recibe una carta que le obliga a presentarse en el cuartel más cercano. Su país ha recibido amenazas directas de bombardeo.
Lara y sus padres hacen las maletas y acuden al aeropuerto, atestado de familias en la misma situación, pero solo los extranjeros pueden huir del país. Entre todo el caos, los militares van “cazando” a todos los jóvenes que intentan escapar y Lara es separada de su familia y metida a la fuerza en un camión con otros de su edad.
El camión llega a un campamento de entrenamiento en medio de ninguna parte. Lara es asignada a un barracón. Ahí conoce a Carmen, una joven influencer de moda; David, un chico de familia bien de derechas; Mario, un chico queer y Pablo, un chico pacifista de barrio obrero.
Juntos forman parte de la misma facción y durante los siguientes meses deberán aprender a convivir y dejar de lado sus diferencias si quieren sobrevivir, mientras planean su fuga y deserción.
En ese tiempo, la situación política empieza a calmarse y ya no existe una amenaza de guerra. Lara y los demás sienten alivio de que por fin podrán volver a casa y dejar todo esto atrás. Pero de repente, la ciudad más importante del país es bombardeada.
Han entrado en guerra.
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