Epílogo
Y, sin embargo, la historia no se cierra aquí.
Algunos dicen que todo concluye en ese pacto secreto entre el pecho y el broquel azul; que, una vez aprendido el idioma del propio latido, ya no queda nada más que añadir. Otros, en cambio, sospechan que este es apenas el umbral, la primera página de un libro que se escribe de ambos lados del espejo.
Porque, desde entonces, cada vez que dos miradas se reconocen sin explicarse, algo del resplandor hondo vuelve a encenderse en lo profundo. Tal vez —susurra la voz del corazón— aún falte el verso que no se ha escrito, la caricia que todavía no encuentra su destino, la mano que llegará a tiempo cuando creas que ya es demasiado tarde.
Y mientras el misterio guarda sus propios silencios, el broquel azul permanece velando en la penumbra, dispuesto a abrirse en luz cada vez que alguien, pese a todo, se atreve a amar de nuevo.
Aimée Granado Oreña ©️
Gota de Rocío Azul 💧
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