En su ensayo "Humildad", Max R. Schmidt explora el concepto de humildad como un elemento esencial del programa de los Doce Pasos. En lugar de la idea tradicional de humildad como debilidad o falta de autoestima, Schmidt propone que la humildad verdadera es un reconocimiento claro y honesto de uno mismo.
Schmidt desafía la imagen común de la humildad como una disposición temerosa y defensiva. En su lugar, argumenta que las personas que han seguido el programa y han permanecido abstinentes son humildes porque han llegado a un entendimiento de su verdadera valía y su "tamaño correcto".
El autor define la humildad como un término medio entre la grandiosidad y la intensa vergüenza, y lo ve como un deseo genuino de ser y convertirse en lo mejor que uno puede ser.
Finalmente, Schmidt enfatiza que la humildad implica mantenerse en un "tamaño correcto", es decir, no inflarse a uno mismo ni minimizarse. Concluye con la afirmación de que la humildad no es ser manso, sino ser auténticamente uno mismo.
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