Aún con el dolor en la piel, con los labios desgastados, el pelo enmarañado, el corazón cosido, y en recuperación. Aún… llegas, y yo me voy, como un río, deshaciéndome en tus brazos, en esa forma extraña de cariño que son tus manos sobre las mías, tu pecho contra mi espalda, tu voz dormida, suspirando, lejana en un sueño que ya te lleva. Y mi corazón se libera bajo el tuyo. Y escucho esos latidos, que confundo con los míos, y sin quererlo, me acompaso a su ritmo. Y por un instante,
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