Ayer tuve la suerte, junto a otros compañeros, de compartir buena parte del día con Carlos Zanón. El escritor barcelonés puso la guinda a un ciclo en torno a los orígenes de la novela negra en España, lecturas que he ido dejando caer por la llanura. Ha sido inspirador y una buena oportunidad para hacer tribu. Uno puede poner el telediario (para colmo a la hora de comer), recibir sin paraguas el chaparrón de desgracias diario y luego roer el cuscurro de pan que son los deportes o la previsión met
Creative Commons Attribution 4.0