Otra vez Toulouse Lautrec. Otra vez París.
Otra vez la magia opera en un lugar donde, curiosamente, cada lunes nos deleitan con un espectáculo de magia, y cada martes con hipnosis. Hoy es domingo, pero siento como si me hubieran hechizado y esto fuera un sueño mágico. Yo no sé por qué me persigue otra vez el enano. No digo enano de manera despectiva, sino cariñosamente. Porque Henri, aunque de corta estatura, era un tío grande. Creo que sobran las presentaciones, pero sería injusto no decir que
All rights reserved