Foto por Chris
El ratón, taciturno, observaba el mundo exterior, a través de los barrotes y más allá del alfeizar de la ventana en que reposaba su jaula. Se moría de envidia, el ratón, cada vez que veía a los otros ratones campar libres, a través del tapiz verde sin fin de la pradera que tenía delante. Y eso que a él, dentro de la jaula, no le faltaba de nada: disponía de alimento a discreción, todo el que quisiera comer, y también de toda el agua que se le antojara. Incluso tenía una pequeña c
All rights reserved