Aquí, ya no sonríe nadie,
las sonajas
han pasado a la historia,
han quedado en desuso
el reír ya no es moda,
ni fondo de corazón.
Hundidos en un océano de roña,
y en el alma un triste poemario,
sin adoración.
Insatisfechos
con lo que se empuña,
la ambición vuela a más...
Decorados por fuera
helados por dentro,
enlajados sin cesar,
y un risco de corazón,
que nos hace helar.
Somos el animal
más animal de la tierra
y no nos doma
ni el Amor de este circo,
Llevamos taponados los oídos
de tanta mentira,
mil dardos taurinos,
en el corazón,
y la gran mayoria,
de semblantes cetrinos,
fuera del armazón.
Nos han robado la lira,
el Amor, nuestro tesoro,
que ya no respira.
La vida es una corrida
donde se liberan pocos
donde nos linchan
como a un toro,
sin compasión.
Mientras tanto,
aquí estamos esperando
un parabrisas,
que nos desanuble el cristal
que empaña la vista,
en un anfiteatro,
que no corresponde
a esta estación.
Carmen Silza
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