Me encantan estas penúltimas cenas. Son indigestas, sirven tarde, te pasas con el alcohol y las promesas, sí, pero eres tan de verdad, tan pelirubia, pelimorena, calva, como mujer pérdida del Norte de las brújulas, tan negadora de los contratos reales, tan poco dada al silencio aburrido, que al final acudo con mis mejores galas,... Seguir leyendo →
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