Daniel pierde a su padre con tan sólo cinco años de edad.
Como muchos niños en su situación, el pequeño sufre de terrores nocturnos y pesadillas a causa del trauma. Sólo Isabel y Henry, su peluche de avión, le sacan de ellas.
La ausencia de su padre se hace cada vez más notoria llevando a Isabel junto con la maestra de Daniel, Margarita, a tomar la decisión de irse a vivir juntos con Manuel, su abuelo paterno.
El pequeño tendrá avances pero un día en la playa, junto con su abuelo y sus recientemente amigos, su avión de papel como con los que jugaba con su padre sale volando llevándole hasta los pies de un acantilado junto con una de sus amigas. Este acantilado donde su padre jugaba de pequeño, le hace pensar que si sube con su amiga podrá volar igual a como lo hacia a los hombros de su padre, convirtiéndose el acantilado, en la peor pesadilla de Isabel y Manuel.
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