¿Último tren? A mí no me hables del maldito último tren, que estamos en el siglo XIX. En esta época hay trenes a todas horas. Pero si te refieres al último tren del día, no te preocupes, que mañana llegarán otros.
Y si por alguna casualidad de la vida no llega ninguno, me iré en coche, en moto, en taxi, en barco, en bici, en avión, en avioneta... Me iré en cualquier otro medio; cualquiera de ellos me sirve mientras me lleve al destino deseado. Y si todos fallan, pues me iré andando. Me iré a ras
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