En un mundo en el que se pide producir al 100%, en el que la velocidad de los acontecimientos diarios va en aumento y en el que la aceleración de los procesos es primordial para ser competitivo, las herramientas de automatización cobran cada vez más sentido.
Siempre habrá herramientas con automatizaciones internas, otras especializadas en automatizar aspectos productivos y otras que no tengan ninguna y tampoco estén enfocadas a la automatización. Estas últimas puede que se conviertan en herramientas de culto, en algo así como parte de un movimiento retro al estilo de aquellos que quieren vivir sin Internet. Y luego están otras que parece que no se puedan automatizar, como el RSS, al que le rindo tributo con algunas automatizaciones expuestas este número de Abril.
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