Al principio parecía un buen tipo.
Me dijo que tenía problemas mentales, yo como buen ciudadano, me ofrecí a ayudarle en su truculenta fatiga de llevar 4 bolsas.
— Gracias, encontrar personas como tú, es raro —dijo el vago. — De nada, creo que Dios me ha enviado a ayudarte —respondí, bromeando. — ¿En verdad, eres un ángel? —me miró, sorprendido. —No, para nada, no creo que un ángel se masturbe con películas de Jodie Foster. — ¿Qué dijiste? —Nada, olvídalo. —Bien, acompáñame 3 esquinas más, po
All rights reserved