Novela corta sin concesiones.
La historia de venganza y ajuste de cuentas de un ex toxicómano, tímido y reservado, a un grupo de neonazis que asesinó a su hermano menor.
Sandro, un caminante peculiar, que no deja huellas allá por donde pisa, inicia su periplo vital más importante hacia la puesta de sol. El pa-raíso más íntimo le espera al final, sin olvidar sus orígenes, tierra ni fa-milia.
Un alto en el camino para rebobinar un pasado atezado de cuentas pendientes con el que saciar la voluntad de justicia o venganza, el gran dilema narrativo de la obra.
El texto describe una coral de personajes (un cura rojo, ateo y ho-mosexual, una madre posesiva, un padre alcohólico carente de autoes-tima, una antigua amiga, un Frente Polisario —«que siempre vencerá»—, un grupo de asesinos desalmados y un hermano pequeño que empeque-ñece al más adulto…); pero, sobre todo, a Sandro, un tipo que lloró infi-nidad de veces como un niño sin saber que aún lo era. Un ex toxicómano al que le robaron todo por culpa de una mala elección y una pandilla de neonazis.
El personaje rebrota de la mala vida para erigirse en héroe de otra, como ejemplo de superación en una obra llena de vitalidad, fuerza y en-tusiasmo, para desempeñar la tarea más dura de su vida, creer en él, aun-que para ello vuelva a llorar como un niño siendo adulto.
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