Ser un agente secreto es aceptar riesgo, problemas, dolor, adrenalina, entre otros, pero, para mi, vale la pena. Soy conocida por muchos nombres: Medianoche, Oscuridad, Diablilla , Sigilo, entre otros. Pero mi nombre legal, como me llaman mis conocidos, es Amy Levand. Tengo quince años, cabello café con puntas de colores, ojos dorados, estatura normal y familia normal. Soy problemática y no conosco la palabra "prudencia". Todo esto me hace parecer adolescente común y corriente, pero no lo soy. Tengo secretos, que en mi familia son desconocidos. Ocultar y disfrazar se me da bien, y luchar un 5 contra 1, es cosa de niños. Mi misión era algo sencilla para alguien como yo, agente de primera, pero el estúpido de Jay Highler llega y se encarga de complicarme todo y poner en peligro la misión y al mundo. Maldito idiota…
All rights reserved