Reedición
Me lo encontré en el supermercado, después de casi dos meses de su jubilación. Lo observé desde lejos, mientras metía en el carro de la compra, algunos productos que cogía de la estantería. Recordé que se había ido sin despedirse. Se jubiló, adiós y muy buenas. Siempre tuvo un carácter difícil, retraído, solitario y había tenido, sus más y sus menos, con la mayoría de los compañeros, incluso conmigo, que soy un ángel del cielo. Decidí acercarme y saludarlo. — Casimiro! —le grité desd
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