Cuando Olivia Serrano comienza su primer día como analista criminológica en la comisaría donde trabaja su padre, lo último que espera es enamorarse. Mucho menos, de su compañero asignado: Leo Torres, inspector veterano, sarcástico, hermético, y con un pasado que arrastra como una sombra. Desde el primer cruce de miradas, su relación es un combate de ironías, tensión y deseo contenido. Pero bajo la superficie, se esconde una conexión que ninguno está preparado para enfrentar.
El caso que los une es la reapertura del asesinato de Julia Ríos, una fotógrafa asesinada años atrás, cuyo expediente parecía cerrado hasta la aparición de una tarjeta SD con fotos perturbadoras. Las imágenes no solo sugieren que Julia sabía que estaba en peligro, sino que podrían ser una pista deliberada hacia su asesino. Olivia, con su intuición brillante y su necesidad de probarse ante el mundo, encuentra conexiones con otro crimen archivado: el de Clara Santisteban, una bailarina asesinada con el mismo patrón quirúrgico y sin pruebas concluyentes. Todo apunta a un asesino metódico, paciente y obsesionado con el control.
Mientras Olivia y Leo escarban en archivos olvidados, descubren una red de crímenes cuidadosamente orquestados. El asesino se infiltra en la vida de mujeres independientes, artísticas, y vulnerables, usando identidades falsas y jugando con sus rutinas. Cada víctima parece haber sido seleccionada con tiempo y premeditación. La investigación crece en intensidad… y también lo hace la atracción entre los protagonistas.
Al mismo tiempo, Olivia comienza a recibir mensajes anónimos que afirman que su hermano Marcos —desaparecido en circunstancias sospechosas años atrás— sigue vivo. Al principio los descarta, hasta que las pistas que va desenterrando la conducen a una verdad más grande y peligrosa: la desaparición de Marcos no fue un accidente, y está relacionada directamente con la cadena de asesinatos que investigan. Algo —o alguien— dentro del sistema ha silenciado la verdad.
La mayor revelación ocurre: Marcos está vivo, oculto durante meses tras descubrir una red de corrupción interna que facilitaba el encubrimiento de varios crímenes, incluidos los de Julia y Clara. Su silencio fue su única forma de proteger a Olivia... hasta ahora.
En un giro final lleno de tensión, el equipo ejecuta un operativo encubierto para desmantelar una red de trata de mujeres. Con la ayuda de Leo y la brillante deducción de Olivia, logran desmantelarla parcialmente, no sin consecuencias emocionales y físicas.
La operación termina con éxito. Marcos es liberado oficialmente, pero continua en las sombras (segundo libro).Mientras todo el caso sucede, lo que comenzó como una relación tensa entre compañeros se transforma en una conexión emocional y romántica profunda a lo largo del libro. Leo, que ha pasado años huyendo del compromiso, se permite por fin amar sin condiciones. Olivia, que había vivido atrapada entre la expectativa y el deber, se libera para construir algo nuevo.
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