Resulta interesante mirar a la sociedad y entender al hombre. A sus actitudes, a las decisiones que toma en el día a día; pero muchas veces, dejando de lado el estudio antropológico, resulta frustrante. ¿Por qué hacemos las cosas que hacemos? ¿Por qué tomamos decisiones que no nos favorecen en lo más mínimo? ¿Por qué suceden las cosas que suceden? Muchísimos pensadores se han de preguntar cosas como estas desde el inicio de la filosofía moderna, desde el punto de inflexión que marcó Sócrates hace millones de años, y hasta el día de hoy esas preguntas no tienen una respuesta certera. Quizás sea por cultura o por influencias extra-culturales que el hombre se comporta de diferentes maneras respecto al lugar de hábitat y a la época temporal en la que vive, pero si algo nos identifica incluso desde la historia teológica, es que el humano siempre comete errores.
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