Miguel D’Addario, nos lleva de su mano a ese lugar donde solo él sabe, solo él puede, solo él encanta, cual flautín encantado, a paraísos inimaginables, donde su pluma muere en manos del lector.
Donde la cultura y el arte, demuestran que, del viejo simio, aquel que fue en el principio de la humanidad, ya nada queda.
Que la vida tiene y presenta no solo cosas que te vende el márquetin, sino amor y calidad, digna de un ser actual, instruido, cívico, y con carácter, capaz de transmitir y compartir expresiones que solo un artista así lo puede hacer.
Hoy damos paso a una nueva aventura, a un nuevo sueño a una explosión de talento y originalidad.
Pasemos pues a este nuevo empezar de una obra más del hombre del pincel del pensamiento.
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