Entre las virtudes del soñador destacaba su capacidad para sentir el color del interior de las personas.
Me explico, cuando el soñador conocía a un individuo, los sentimientos más ocultos de esa persona se traducían en colores que sólo él, el soñador, podía percibir.
Algunos dirían que el soñador era capaz de percibir la esencia oculta de esa persona, otros sin embargo afirmarían, sin margen de error, que lo que el soñador percibía era el color del alma de las personas.
Fuera como fuese, el
All rights reserved