Malo.
Si, es una buena palabra para describir mi situación, más bien nuestra situación, ya que el problema es tan complejo y repetitivo, que sería más interesante involucrar a más sin levantar sospechas. Si una es fácil, dos será un reto.
¿Se preguntarán de qué hablo? Dios, me duele sólo de recordarlo. La verdad es que no sé exactamente cómo llegamos a esto.
Conocí a una persona, normal, agradable, el tipo de chico que te abre la puerta del carro, te convida su malteada, da dinero a los pobres, un alma caritativa, o al menos, eso me hizo creer. Pasó lo que en toda historia de amor, nos enamoramos. Fuimos felices durante dos meses, más o menos, luego, todo cambió...él cambió.
Oscuridad fue lo que nos envolvió a ambas. Pero de algo estábamos seguras, íbamos a pelear, porque la esperanza es lo último que se pierde, y nosotras ya no teníamos nada que perder.
All rights reserved