¿Quién limpia el fango que salpica los pasillos del poder?
En las facultades de Ciencias Políticas enseñan que la democracia se basa en la separación de poderes, los debates solemnes y el voto ciudadano. Quien se crea eso es que jamás ha pisado la moqueta de una sede central a las tres de la mañana.
La verdadera política no se hace en la tribuna del Congreso; se hace a oscuras, con un teléfono ardiendo en la mano, tres tazas de café frío y mucha lejía industrial. Esa es la labor de Leire, la fontanera jefe de Ferraz, encargada de apagar los fuegos de los ministros rebeldes, maquillar las encuestas del CIS para que el arroz no se pase y tapar los escándalos nocturnos de diputados con demasiada afición a la noche madrileña.
«Ni fontanera ni cobarde» es una sátira política ácida, gamberra y desternillante sobre los entresijos del poder en la España actual. Un retrato afiladísimo sobre las puñaladas traperas, la elástica lealtad de los barones regionales y el sutil arte de cambiar de principios tres veces en la misma rueda de prensa sin parpadear.
Porque en la política cañí, el verdadero triunfo no es ganar las elecciones... es asegurar el acta de diputado cuatro años más.
Una comedia costumbrista imprescindible para reírse de la actualidad nacional y sobrevivir al circo diario de las noticias sin perder la cabeza.
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