Hablar de King Kong es hablar de violencia, de poder, de temor, de tensión, de destrucción y de incertidumbre, ese siempre va a ser su rol, solo para eso sirve; pero en un largometraje que debe durar por lo menos noventa minutos se debe de alguna manera justificar la destrucción para entretener o llamar la atención del espectador, hay que justificar la existencia del gorila, hay que justificar la presencia de seres diminutos alrededor del primate gigante, hay que darte coherencia argumental a
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