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El cielo sobre Berlín
05/25/2014
Sería un gran paso llegar a casa después del trabajo y como Philipe Marlowe dar de comer al gato tener fiebre ensuciarme los dedos con el periódico emocionarme por una comida por la forma de un cuello, de una oreja mentir
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Éxito
05/18/2014
A fuerza de no buscar me he encontrado con lo que no esperaba y por la calle me cruzo con individuos perdidos, vendedores de mapas poseídos por sus ritos.   Festejan, mientras corren, la pompa de un día.   De vuelta a casa la violeta en flor me hace un guiño desde su pequeño jardín.Archivado […]
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“Marcando el paso” Fernández R. "Todas las horas hieren, la última mata" (...Y yo, mientras, me descojono de risa) El bar tenía las paredes pintadas de verde, había pósters, carteles de ésos… de mierda, en los que se veían grupos de rock, de rock duro, muy duro. El dueño, camarero, tenía una panza de la hostia; llevaba la camisa por fuera de los extraordinarios pantalones vaqueros para disimular...En la camiseta, estampada, había una bonita imagen de un bonito grupo de heavy metal -Los Dragones, creo que era el nombre, ¡jodeeer!-, pero heavy heavy. En esto, entro la paisana, la mujer –treinta y tres añitos, ¡buenísima- del amo del local o bar -como el lector prefiera-, y le dijo a éste, a Peloto, su pareja sentimental y empresario -como hemos dicho- hostelero: "Tío, tienes vez para el dentista mañana por la mañana, a las diez...,tranquilo, joder, que sacar una muela del juicio...hoy en día…,que no, que no es nada, hombre...Yo no sé si oí un llanto del barrigudo con coleta o me lo imaginé, lo que si vi fue que Peloto –bonito nombre para un cornudo- tuvo, así, como una descomposición, cagalera, vamos, y se fue al baño, servicio o water -como la lectora o el lector prefiera- y estuvo allí la hostia de tiempo, su paisana, pareja o lo que sea, cerró el bar, dentro no había ningún gusano, ¡la crisis!...Fue, tengo que reconocerlo mi momento, allí, en el mostrador y tapándole la boca...¡que pedazo de puta! Luego marché. ¡Qué vas a hacer!, no te vas a quedar a esperar a que el otro acabe de soltar todo el puto lastre…Uh. Bueno, ¡hala!, en la calle y son las tres de la tarde. Llueve. Tres euros. Cafetería. “Póngame un descafeinado…, sí, de sobre…, sí, con leche”. “¿Cuánto es?” “Un euro con diez, vale, hasta luego”. ¡Oye!, y uno que va jodido y encima no le contestan cuando dice “hasta luego”; vale, tío; paro en la puerta, doy la vuelta (firmes, eínn; media vuelta, eínn!), me dirijo a la barra, espero un momento, habrá allí unos cinco clientelillos; ya tengo a tiro al, al, al, eso, al hijo de puta que me despacho…”Tú qué, ¡no sabes contestar, eh, chaval!”, cómo dice, me pregunta el asalariado…¡Ya tiene la hostia encima, zas, en la cara! “Maricón -con perdón de los maricones, eh-, si yo te digo hasta luego, tú no sabes contestar, eh, payaso”. Nada, se está limpiando la sangre de la nariz y yo me largo antes de que rompan la cabeza. Tantos años, tantos años…, y siempre…el mismo sol. He cambiado yo, sí. La vida en una, atención, Gran Ciudad, no es nada, nada particular…, al final acabas haciéndola en el barrio, o lo que es lo mismo, en un pueblillo. Pg. 2 Sí, y no pasa nada. La edad de Jesucristo cuando empezó a predicar -con éxito indudable, póstumo, eso sí- es la que ya ensucia mi inocencia, atención a la palabra- primigenia…En fin. Veo rocas azules, cielos infernales…al atardecer. El dentista es un sádico y un ladrón, eso está claro. Me contó Peloto que le cobró setenta euracos -o lereles- y que, al marchar, lo vio hablando con la auxiliar (de vuelo, no te jode) o ayudante, y que se reía…el hijo de su puta madre. “Nada, nada, Peloto, había que arrancar eso”, y cuando digo esto, no sé por qué, le miro la cabeza y me parece que veo otras dos piezas que también debería arrancarse. ¡Que quieres, que se joda! Salgo y voy pisando flores, las flores están vivas, vivas, en la acera, encima de las baldosas. No hay solución. Hay un tope, es así, está bien. Me cruzo gente. Estoy en la recepción del Hotel…, el trabajo es así…, cómo decirlo, ¿bien?, vale, bien. He visto pasar viajantes, empresarios, empresarillos, muertos, vivos, putas, parejas…de todo tipo, pervertidos; gente amable, amargada, cancerosa; gente…, zorras, borrachos; también he visto sí, la belleza, un poquito azorada, colorada, al lado de un cerdo hinchado. Y por la mañana, aun despeinada y así como mal vestida, incluso con ojeras como luces oscuras, la he visto salir, y seguía siendo bella, primorosa, limpia, sí, ¡la belleza! ¡Hombre!, pero...
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Canción: Aldea Africana_Victoria Eugenia Guisado Gómez
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“…Hasta el polvo de vuestra ciudad, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre vosotros…” Evangelio. Lucas 10, 1-12. 17-20 Sal, vete brillante, rojo, el corazón nuevo en esta mañana luminosa, fresca, ¡tan joven! Camina, tu camisa limpia; blanca; con nubes y el azul del cielo en tus bolsillos. Silba, bajo. Todo empieza hoy, todo; agua fresca, arroyos, musgo, sol, espigas, amarillo. Naciendo, todo empieza hoy, ahora; desván oscuro del tiempo, enratonado de asco. Hoy, ya, blanco, azul. Todo empieza, esta mañana brillante es la primera de tu vida. De la vida. Camina. Rompe con una sonrisa el tiempo, el pasado, el futuro; rompe la memoria. Escupe en todo ello. Mañana azul, espejo de mi presente. Te condenso en mis ojos, me fundo contigo. Ahora me rasco el pelo. Escupo. Camino. Acabo de nacer. ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Beso la noche de cristal, transparente, limpia, fresca. Nada. Y en esta oscuridad. Con el brillo de la luz de los bares, de las cafeterías…En esta oscuridad. Con las terrazas en las que la gente cena. En esta oscuridad hay un ángel negro, con los dientes brillantes, las alas de azul oscuro, los ojos rojos, que abraza la noche...Esta noche. Sudo sangre, ¡qué cojones hago yo aquí!, os regalo mi desprecio, que ya es mucho. Hijos de puta. La locura y el amor, el tiempo y las navajas, las uñas de los atardeceres de los veranos de mi infancia. El cielo dorado, violeta, azul oscuro. Tu sonrisa de loca. Pues sí, tenemos marcado el camino, estamos, pasamos y desaparecemos. Nos traga el vacío, somos él, finalmente. Mientras tú te vistes de princesa. El tiempo te devora, emborráchate, pierde el control, intenta morir, burla el destino. Vestida de princesa, siempre. El tiempo, loco, bestial, nos tritura. Tardes de verano, azul, calor, agua, vino... ... ... ... ... ... ... ...
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(EXTRACTO DE LA OBRA. DESCARGA COMPLETA EN: Como humo. Libro. Iª y IIª parte. Fernández R.) ...Beso la noche de cristal, transparente, limpia, fresca. Nada. Y en esta oscuridad. Con el brillo de la luz de los bares, de las cafeterías…En esta oscuridad. Con las terrazas en las que la gente cena. En esta oscuridad hay un ángel negro, con los dientes brillantes, las alas de azul oscuro, los ojos rojos, que abraza la noche...Esta noche. Sudo sangre, ¡qué cojones hago yo aquí!, os regalo mi desprecio, que ya es mucho. Hijos de puta. La locura y el amor, el tiempo y las navajas, las uñas de los atardeceres de los veranos de mi infancia. El cielo dorado, violeta, azul oscuro. Tu sonrisa de loca. Pues sí, tenemos marcado el camino, estamos, pasamos y desaparecemos. Nos traga el vacío, somos él, finalmente. Mientras tú te vistes de princesa. El tiempo te devora, emborráchate, pierde el control, intenta morir, burla el destino. Vestida de princesa, siempre. El tiempo, loco, bestial, nos tritura. Tardes de verano, azul, calor, agua, vino. Padre Nuestro. Eres perfecta, y te morirás. Tierras planas de Castilla. Media luna. Mi cerebro verde, espuma, de amor en mí. Morirás, ¡sí, puta! Todos tenemos el tiempo contado.Ropita de verano, terracitas de primavera, alcohol. Ceguera; terracitas de primavera. Olor a mar. Tu belleza. Azul infinito, tu belleza. Está lloviendo. Sangre, piso el barro mezclado con sangre que casi no se ve pero sé que está ahí por el puto olor. Con un cuchillo muy afilado trazo una puta línea en mi puto barro. Muy afilado.Lo peor de los mecheros que hacen “clic” y no son de rosca es que no duran un pijo, nada, no duran nada; los de rosca sí, éstos duran bastante y van bien; si hay viento, te pones de espalda a él, y bien, puedes perder el cigarro, bien. ¡Putaaas! Pasarán 1.000 años, dos mil años...Estad alegres y contentos porque vuestra recompensa será grande en los cielos –aquí estáis jodidos y bien jodidos, no hay escape, chavalotes-. (Mt. 5, 3-12)...Desde Las Vegas abrasada a mi pueblo, mi pequeño pueblo; éstas son las palabras: "Diego, mi pequeño Diego". Mi pequeño Diego, mi niño. Ya soy un hombre, pero en todo está esa ternura, esa frase, esas palabras. Soy un hombre, madre, ya soy un hombre. El pequeño Diego no sabe a dónde va, ni sabe por qué vino; pero sí sabe de esa ternura, sí de ese amor. Finalmente todo quedará en nada, todo será nada..., mil años, dos mil. Una brisa fresca, un viento inesperado nos acariciará. Será un alivio, ahí, en ese momento sí creeremos en la vida. Y el calor y el bochorno -infiernos enanos, dañinos, cobardes y cabrones- morirán un momento. Ya soy un hombre, pero en mí aún suenan aquellas palabras, hoy y para siempre, dulcemente. "Diego, mi pequeño Diego"...Salve Puta, tú eres El Mesías.. Han taladrado mis manos y mis pies, y se pueden contar todos mis huesos (¡Joder, me estoy poniendo muy serio…, no sé, no sé!, voy algo más de, así, como de risa, porque sino esto es la hostia de serio, ¡joooder).“No sé quién soy”, exclamó una mujer joven, prostituta, con quemaduras de cigarros en los brazos, con angustia en la cara. Se la llevaba la policía. Ella, en vaqueros y camiseta blanca sucia, sin mangas. Estaba despeinada. Había mucho calor, mucho Sol, la calle era ancha, parecía un desierto. Los policías y ella.Ella decía: “No sé quién soy”. “No sé quién soy”. Y el calor, y el coche de la policía. Mareada, sentada, arrestada, ni lloraba, en la parte de atrás del coche (el coche, el vehículo, el...
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Una única respuesta
08/01/2013
                                        Una única respuesta “Todas las familias felices son parecidas; todas las familias desdichadas son desdichadas a su modo.” Anna Karenina. Leon Tolstoi. Era la primera vez, desde que abandoné la facultad, que regresaba a casa, si se puede decir a casa, al lugar donde presencié la caída en picado de todos y cada unos de mis sueños infantiles. Así que no fue el azar quien me recondujo a aquellos paramos de Castilla, sino el deseo de encontrar respuestas a ta
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YO ESPERABA
07/28/2013
Yo esperaba el signo, el preciso ademán que señala el hondo pasadizo a tu lengua de plata. Yo esperaba una luz que rompiese el centro obscuro del abismo. Esperaba tu mano, su vuelo merecido, apartando de mi piel el fingido pudor que me vestía. Yo esperaba con ansia la certeza infinita del espasmo más dulce […]
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DÉSOBLIGEANTE
03/05/2013
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VueloSuicida_1987VideoSong_vegg Victoria Eugenia Guisado Gómez
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IntentoOlvidarte_1986VideoSong_vegg Victoria Eugenia Guisado Gómez
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Ritmo
10/01/2012
Hojas sueltas que el viento arrastra… tal vez el tiempo las coloque en un lugar anudando estaciones. Cuna del devenir, mecedora de angustias y alegrías. Archivado en: Textos Tagged: devenir, el tiempo, hojas sueltas, poesía, ritmo, versos
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Warsar y Luci
09/23/2012
El padre de Warsar se despidió un día y una mujer se acercó para saludarla. Iba vestida con el color de las cucarachas maduras y, aunque Warsar nunca había tenido nada en contra de las vacas, cada vez que había abierto la boca parecía llevar dentro todo un establo. Curioso animal -se dijo para sí misma- [...]
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