Un solo hombre puede representar a toda la humanidad, y a nuestro personaje le bastó con el análisis sincero y razonado de sus vivencias para saber que el objetivo de la educación (y en eso parece haber un acuerdo unánime) es dotar a los jóvenes de las herramientas más útiles con las que pudieran resolver en el futuro sus particulares vivencias. Tras un lúcido análisis de los mil y un aspectos a los que hay que hacer frente en toda comunidad escolar (responsabilidad, motivación, creatividad, autonomía, autoridad, afecto, autoestima, solidaridad…) el profesor, tutor, psicólogo y orientador Rafael Roldán defiende la sencillez de nuestro tan, aparentemente, complejo objetivo con estas breves palabras: Ser educador no es una profesión, sino una actitud ante la vida.
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