De lunes a viernes las urgencias, obligaciones, responsabilidades e interminables tareas pendientes no te dejan ni un minuto para hacer lo que verdaderamente querés hacer.
¡Pero por suerte llega el fin de semana y!....
Se te "pasa volando" :(
Las compras, el orden, la limpieza de la casa y el resto de esa abrumadora lista de quehaceres domésticos, mas algún que otro compromiso social (al que debes asistir para no "quedar mal") consumen tu sábado y tu domingo.
Se fueron otros siete días de tu vida sin que pudieras dedicarte a aquello que realmente te entusiasma, aquello que te inspira, que amas y que se alinea a tus valores personales.
Eso que al apoyar la cabeza en la almohada te hace sentir que le sacaste el jugo al día y que estas "viviendo con Sentido".
La pregunta es: ¿Te faltó tiempo o te sobraron cosas?; objetos, actividades, comunicaciones, información... un mar de estímulos externos que te distraen y te impiden enfocarte en lo esencial.
Pienso que muchas veces, lo que termina enmarañando la cotidianidad de un individuo que tiene sus necesidades básicas cubiertas (agua, comida, techo, vestimenta); son los excesos, más que las carencias... Lee el artículo completo en: https://www.felicidadpractica.com/vida-minimalista/
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