Una mujer de mediana edad entra en el vestuario del gimnasio “My Way”. Lleva puestos unos pantalones tejanos, una sudadera gris y una mochila verde colgada de un solo hombro. Mira el reloj de la entrada que marca las 11 en punto.
El vestuario está formado por varios pasillos con dos hileras de taquillas -una a cada lado- y un banco largo. A la izquierda, según se entra, están los inodoros y las duchas. Frente a los pasillos, rematados por un espejo con dos secadores ‑también uno a cada lado- h
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