La vida da giros inesperados. Si hace algo más de un mes os decía que este verano me había quedado con las ganas de viajar a Berlín, apenas un par de semanas después surgía la oportunidad: un vuelo a un precio más que razonable, dos acompañantes dispuestas a dejarse convencer y un fin de semana para recorrer la ciudad y convertir en reales escenarios que solo había imaginado. Han sido tres días intensos y difíciles de condensar, pero voy a intentarlo sobre todo para animaros a que también hagáis
All rights reserved