Cuando Nico descubrió que los duendes existían, y no solo eso, sino que él podía hablar con ellos, se consideró el niño más afortunado del mundo. Los duendes también se consideraron muy afortunados, ¡por fin había una personita que podía verlos! Lo que Nico no sabía era que los duendes son agotadores: siempre se están inventando canciones, acertijos... y aún más ahora que tienen público nuevo. Es que no paran, ¡ni siquiera por la noche!
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