Tal vez estén cansadas de tantos balances de fin de año, pero es una costumbre para mí... me gusta poner las cartas sobre la mesa, y leerlos después de un tiempo.
Diría que fue un año complicado, con muchas cosas malas, como también buenas; lo que sí... aprendí muchísimo.
Empecé el año con una sonrisa: amé, confié, disfruté, hasta que lloré, sufrí, intenté, volví a confiar, y me volví a decepcionar.
Estuve a la deriva hasta mitad de año, estaba todos los días sin hacer nada (sin trabajar, tir
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