Ser giltz es una bendita maldición. Es decir, el poder que el multiverso ha depositado en mis manos es impresionante, no me quejo; sin embargo, ¿valía la pena estar en el punto de mira de los encapuchados por él? En eso me defiendo bastante bien (tuve que aprender a la fuerza), pero ¿era necesario perder esas vidas? Y no hablemos de mi familia...
Aunque, es extraño, de eso mismo estoy obligada a hablar, ya que Diane me ha mandado a reclutar (sí, he dicho "reclutar". Estamos en guerra y las batallas necesitan soldados que las libren; La Cadena Infinita no es una excepción, ¿entendido?) a mis primos. PRIMOS. Lejanos, pero familia después de todo.
Sus perfiles no me pueden otorgar peor primera impresión (¿cómo puede caerme bien alguien a quien se lo han dado todo hecho?), pero tengo que ir sí o sí; es mi trabajo, y mi sueldo.
Pero, ¿quiénes son mis primos realmente? Nunca han usado sus poderes antes. ¿Y si... son como yo?
Nah, serán divagaciones mías.
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