Al abrir mi libro para retomar la lectura comenzaron a caer trozos de papel que volaban de forma caótica, los recogí agrupados en un puñado y traté de ordenarlos leyéndolos curiosa. Él, mi amigo, al no encontrar palabras afines a sus afectos, las había tomado prestadas de grandes poetas y pensadores. Con breves poemas dibujaba sus sentimientos hasta la última que contenía una cita y un “te quiero”.
Este relato pertenece a una serie de micros publicados en Diversidad Literaria y os lo iré presen
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