Primero desaparece dos días y ahora me llega esta carta. Ese pensamiento estuvo toda la noche rondando la cabeza de Antonio. No durmió ni un solo segundo. Durante horas estuvo viendo las sombras de las farolas, que se colaban a través de la ventana, proyectadas en el techo de la habitación. Estaba agotado, pero no podía pegar ojo. La carta era demasiado en todo lo que estaba viviendo en el último mes y no podía asimilar más información que la que ya había recibido. Estaba confuso, extrañado, dud
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