El cielo esta cubierto de nubes en movimiento: avanzan como copos de nieve; van empujadas como por alguna fuerza; se esparcen lentamente formando una alfombra algodonada muy espesa. Voy siguiendo su ruta desde mi ventana; … voy cabalgando en sus crestas espumosas.
Saboreo la crema del pastel que me cubre la cara; me chupo los labios; me empalaga la boca.
Ahora te veo cubierto de nieve- no quise que tomaras frío-; puse una bufanda de lana alrededor de tu cuello. Parecías tan cómico así que me reí a carcajadas; tu ya me conoces cuando me entra la risa.
Me siento abrazada y permanezco así un largo rato el misterio del silencio me cubre. Percibo un calor exquisito: sentio un intercambio sublime de emociones; sensaciones y energías eléctricas.
Escucho una bella voz de barítono: con los ojos cerrados absorbo las notas que siento en mi boca; son como gotas de rocío.
Me doy cuenta que me estoy mojando entre estas fantasías; las nubes terminan por parir su bendita lluvia. Las gotas caen al borde de la ventana y se van haciendo más espesas. Las ventanas se cierran de un golpe por la fuerza del viento: se abre la bóveda celeste y la furia empieza.
El parto celeste es largo y doloroso; es de un concierto ensordecedor; la lluvia golpea el cristal pidiendo ayuda. Los truenos sacuden y mecen la ventanas; los relámpago las alumbran; los vientos las abanican para refrescarlas.
La madre Gaia recibe en su seno elementos tonantes de la naturaleza; esta llena de bendiciones. Los pueblos anuncian el nacimiento de los futuros chamanes.
¡Bendito sea el Creador que me permite presenciar sus maravillas!.
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