Belén, una mujer de 45 años discapacitada por culpa de un reciente accidente de tráfico, se ve obligada a utilizar una silla de ruedas a la que intenta acostumbrarse. Pedro, su marido, mantiene después del accidente un comportamiento errático y depresivo, sintiéndose incapaz de adaptarse a la nueva situación familiar y culpándose inútilmente del accidente que causó la discapacidad de Belén.
Belén espera una noche a que su marido vuelva a casa. Pedro llega después de haber bebido y responde con hostilidad y una cierta crueldad que a él también le causa daño a los intentos de Belén por continuar una vida normal.
Los dos se van a dormir otra vez separados.
Pedro se despierta a medianoche tras soñar de nuevo con el accidente y añorando a la mujer que fue Belén antes del mismo. Necesitando estar con ella acude a su lado. Belén lo consuela haciéndole comprender que tanto el dolor como la esperanza corresponden a ambos.
A la mañana siguiente, después de haber pasado la noche juntos, Pedro ayuda a Belén a vestirse para volver a su trabajo en una pequeña oficina. La fortaleza de Belén, pese a verse impedida, y el amor que sienten el uno por el otro, terminarán por hacerlos capaces de afrontar los nuevos retos de su vida en común.
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