Todo el mundo, y yo no soy una excepción, damos charlas morales como si nosotros mismos nunca nos equivocáramos en nada. Todo el mundo dice cosas que pueden llegar a sonar profundas y que nos invitan a una reflexión interior.
Hoy en día los estados de las redes sociales parecen gabinetes de sicología que nos dan consejos de cómo actuar en cada momento para conseguir ser felices en unos casos, en otros… para olvidar las penas y en otros… para ser más fuertes ante la vida.
Todos dicen…, dicen… y vuelven a decir. El problema es que yo ya estoy un poco cansado de todas esas frases vacías que lo único que pretenden es subirnos el ánimo durarte un rato y hacer que nuestro ego se sumerja en una esperanza que no es real.
La vida no deja de ser como una montaña rusa…, hoy estás arriba y mañana abajo y claro… para cada cosa que nos sucede en la vida, ya sea buena o mala, parece ser que hay una frase que nos intenta dar una explicación del cómo y del por qué ocurre y no hay mejor esca-parate para exhibirlas que los estados de nuestras redes sociales. El problema es que a veces hasta nos las creemos.
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