Fotografía de Carmen Ferrer
Recuerdo que había una historia detrás de la puerta, no las letras. «¿Te imaginas?». Sí, eso era… había que imaginarla, todas existían tras la madera barnizada.
Tres pares de manos acarician lo rugoso del marrón, uno empuja y pasa:
Las alas la alzan alta, hasta cazar hadas tras la atalaya. Ya alcanza; cantan las carcajadas.
El reto es una goma que desliza el primero por la rendija abierta entre tablas y suelo, los siguientes la estiran con las reglas quemándoles l
All rights reserved