Dos amigos charlan de sobremesa en un restaurante. Uno de ellos
sostiene que es facilísimo manipular a tu antojo a la gente si
conoces los mecanismos correctos. Su colega, sin embargo, es
escéptico. No es posible que vivamos en una sociedad totalmente
engañada. Para demostrar su teoría, el primero decide demostrarlo
en vivo, allí mismo, en el restaurante, manejando a comensales y
empleados a través de juegos emocionales. Primero, consiguiendo
bajar las defensas de la camarera, la líder de la manada, para
después ganarse la confianza y respeto de los comensales; después,
se adueña del grupo liderando su dinámica, para después
provocarles un shock de pánico y dejarles indefensos. En pocos
minutos los ha llevado por una montaña rusa sociológica, todo para
probar que tiene razón.
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