CAPÍTULO 3 EDITADO DE ENSEÑAR A AKIRA
Rebecca tiene una teoría que a lo largo de los años ha comprobado. Por cada cosa buena que le sucede, algo malo y catastrófico se le regresa. Es por eso que siempre está alerta e intenta no involucrarse de más con las personas, al menos no sentimentalmente. No quiere ataduras, pero tampoco pretende llegar a vieja sola. Odia las relaciones amorosas debido a malas experiencias, pero está pensándoselo con seriedad. Nunca ha tenido que conquistar a nadie, pero ese inocente mirar la inspiran hacerlo.
Akira, en cambio, es dulce, respetuoso e inocente. Cree firmemente que la felicidad no tiene por qué estar ligada a los desastres pues cada quien tiene el poder de alejar lo malo con la toma de buenas decisiones. Su fascinación por aprender cosas supera el límite de cualquiera que lo conoce y prefiere mil veces describir algo en una oración compleja que en una sola palabra. En cuanto al amor, pues sí, él sí busca involucrarse y atarse. Claro, de una manera sana pues no le va lo efímero.
Ambos son tan diferentes y a la vez tan iguales que cuando se mezclan, en vez de sentir una explosión, sienten una avalancha de sensaciones imposibles de describir pues un párrafo se queda corto para todo lo que desean expresar en silencio.
Un pasado, una propuesta, enseñanzas explosivas, muchos secretos y desgarrantes verdades son suficientes para que el bajista de A7 y la divertida ginecóloga construyan algo más que una relación.
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