Se fue una gran mujer, todo corazón, ese día me senté frente al ordenador y tuve la necesidad apremiante de escribirle algo, tenía que reflejar mis sensaciones y publiqué aquí un pequeño escrito en su memoria…
A raíz de ese escrito todo ha sido como la apertura de las compuertas de una presa de agua y no he podido dejar de publicar todo lo que se me ha pasado por la cabeza como agua corriendo en libertad…
Gracias Soledad por hacerme libre, por dejarme en cierto modo acompañarte en tu viaje…
Gracias a los que me apoyaron desde un principio, a los que me leen que han sido muchos, mientras haya agua seguiré publicando, continuando el viaje juntos, haciéndonos compañía…
Ensayo publicado en www.lasvidasenblogs.com el 15/10/2016
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